martes, 8 de julio de 2014

INTERVENCIÓN DE JESÚS ORTEGA MARTÍNEZ. Consejo Internacional Socialista. Tema: Nuestro trabajo por fortalecer y profundizar la democracia

En 1989 Francis Fukuyama sentenció que habíamos llegado al “fin de la Historia”. 
Se derrumbaba el muro de Berlín y según Fukuyama se derrumbaban las ideas del Socialismo. 

Con este hecho, el motor de la historia, decía Fukuyama, dejaba de existir y solo quedaba, como la única alternativa, lo que el filósofo norteamericano llamaba, “la democracia liberal” que resolvería los grandes problemas de la humanidad a través de la economía del mercado. 

Apenas 19 años después de su anuncio sobre el “fin de la historia”, la economía de mercado experimentó un colapso de tal magnitud y de tales daños que son, quizás, mayores que los vividos como consecuencia de la gran depresión de los años 30s del siglo pasado. La crisis capitalista de 2008 ha ocasionado, como nunca antes, mayor pobreza para miles de millones de seres humanos, mayor desigualdad y sobre todo mayor concentración de la riqueza mundial en manos de unos cuantos. 

Es decir, no hubo tal fin de la historia; no aparece la democracia liberal como el punto de llegada final, ni la economía de Mercado como la respuesta final y única a los problemas de la humanidad. 

Como si nos hubiéramos regresado en la historia, ahora mismo, la economía del libre mercado y la “democracia liberal” reciben a diario y por miles de millones de personas en todo el mundo, los mas severos cuestionamientos, sobre todo en aquellas naciones que en 1989 se habían alzado como el símbolo de la victoria definitiva en la lucha de las ideologías. 


Y de nueva cuenta, ahora mismo, los liberales debaten no solo sobre los 
contenidos de la economía, sino de manera principal sobre que tipo de 
democracia es la que se requiere para superar las tremendas crisis de 
representatividad que ahora experimentan tales “democracias liberales”. 

Pero igual que ellos, los socialistas, debatimos, en el mundo entero, esencialmente lo mismo, es decir, sobre la economía, sobre el Estado y sobre la democracia que se necesita para construir las sociedades de justicia y libertad. 

Por ejemplo,¿Puede ser alternativa para los socialistas, una democracia que como sucede en algunos países, anula derechos humanos fundamentales como los de pensar diferente o disentir del poder establecido? 

¿Es alternativa viable una democracia sustentada en anacrónicos nacionalismos o sostenida en populismos demagogicos? 

¿Se pueden admitir como democráticas aquellas decisiones, que blandiendo atrasados principios de soberanía, niegan a las personas el derecho de migrar en búsqueda de una vida digna? 

¿Se puede hablar de democracia cuando esta se limita a elegir, periodo tras periodo, a representantes que cada vez representan a menos ciudadanos? 

¿Son democráticos aquellos sistemas de gobierno que resultan incapaces de garantizar al conjunto de las personas el ejercicio de derechos sociales básicos como salud, empleo, vivienda, educación? 

¡En realidad el paradigma de la llamada democracia liberal esta mostrando, en todas partes, sus incapacidades y esta evidenciando, por sus limitaciones que no es el modelo de democracia por el que debemos luchar los socialistas.! 

En sentido diferente, los socialistas debemos ir mas allá de la democracia 
representativa para ampliar sin temores, sin demasiadas reservas, las formas de democracia directa y participativa; Entender los socialistas, que el sistema de partidos siendo indispensable no es suficiente y que debemos explorar formas de representación social que se complementen con las formas de representación política; Que las formas de representación democrática deben rebasar las fronteras nacionales para crear instancias verdaderas, autenticas, genuinas, de toma de decisiones políticas ante problemas supra nacionales como los del medio ambiente, la seguridad de las personas, la economía, las migraciones, etcétera, 
etcétera. 

Es cierto que la acción política de los socialistas tiene un déficit de cultura 
democrática, pero sobre todo su déficit esta principalmente localizado en su pobre y débil programa de derechos democráticos ciudadanos y sociales. Un déficit programático sostenido hasta ahora en concepciones anacrónicas de procedimentalismos formales de democracia meramente representativas y ortodoxamente neoliberales. 

Como sabemos, la socialdemocracia fue definiendo su perfil político a partir de confrontar, de contrastar con otras fuerzas políticas de izquierda y de derecha, el falso dilema de democracia o bienestar social. La socialdemocracia rehuyó, correctamente, la disyuntiva errónea de libertad o igualdad social. No fue la democracia a costa de la igualdad ni la igualdad a costa de la democracia. 

Esas visiones absolutistas de democracia o justicia social; de libertad o igualdad social correctamente confrontadas por la socialdemocracia en el mundo debemos seguir desechándolas pero también debemos repudiar otras La falsas disyuntivas que ahora, en el siglo XXI, se le presentan a los socialistas. Por ejemplo la democracia formal o caudillismos populistas . Esta disyuntiva, muy presente en Latinoamérica es igualmente errónea. 

En sentido diferente, los socialistas debemos mantener los principios libertarios e igualitarios, pero nuestra concepción democrática debe ir mas allá de las meras formas de la democracia representativa y de los limitados derechos ciudadanos que ahora debilitan a la democracia liberal. 

Por ello debemos, los socialdemócratas poner énfasis el contenido social que debe tener la democracia. O la democracia contribuye a terminar con la pobreza, con la desigualdad, con la injusticia o no lo será. De no hacer ello, la socialdemocracia podría agudizar síntomas de atrofia. 

Jesús Ortega Martínez

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