Por Eric Villanueva Mukul
La demanda de que la ruta del Tren Transpeninsular sea rectificada para unir a Mérida y Cancún fue presentada al Presidente de la República, quien se comprometió a hacer una seria revisión de la propuesta. Rectificar la ruta, además de responder a una demanda de amplios sectores de la sociedad, le dará al proyecto mucha más sustentabilidad en el corto y largo plazo.
La demanda de que la ruta del Tren Transpeninsular sea rectificada para unir a Mérida y Cancún fue presentada al Presidente de la República, quien se comprometió a hacer una seria revisión de la propuesta. Rectificar la ruta, además de responder a una demanda de amplios sectores de la sociedad, le dará al proyecto mucha más sustentabilidad en el corto y largo plazo.
Entre las propuestas de construcción de infraestructura del actual gobierno federal, está la del Tren Transpeninsular, para unir, en una primera etapa, Mérida y Cancún. Con el objetivo de dinamizar el turismo de la zona e incrementar y aligerar el flujo de pasajeros entre las dos ciudades. Siendo un proyecto interesante despertó el interés de amplios sectores económicos y sociales. Sin embargo, al hacerse la presentación oficial por parte de Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT), la propuesta se modificó para cubrir el tramo entre Mérida y como destino final Punta Venado, pasando por Valladolid. Un sitio ubicado en el municipio de Solidaridad, en Quintana Roo. Punto ubicado en medio de la Riviera Maya, con gran dinamismo, pero que no alcanza la importancia de Cancún, lo que parece no tener lógica, desde la perspectiva de la principal actividad económica de la península que es la turística.
Las manifestaciones de descontento de diferentes sectores no se hicieron esperar. No solo de los críticos al gobierno y de entidades públicas, sino de sectores directamente involucrados en las actividades económicas de ambas entidades. Es decir, empresarios hoteleros, prestadores de servicios, e incluso servidores públicos, analistas, académicos y miembros de la sociedad civil.
Las manifestaciones de descontento se hicieron saber por todos los medios, hasta que en la reciente visita que hiciera el Presidente Enrique Peña Nieto el 7 de marzo a Mérida, fue abordado por el presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán, para insistirle en la necesidad de rectificar la ruta del Tren Transpeninsular, para que en vez de que la vía fuera de Mérida a Valladolid y de ahí a Punta Venado, como fue anunciado por la SCT, se dirigiera al aeropuerto de Cancún. Como se dio a conocer por la prensa, el Presidente después de escuchar los argumentos mismos que han sido expresados públicamente por los empresarios, representantes del sector turístico, prestadores de servicios, analistas y diferentes sectores sociales de ambas entidades, se comprometió a evaluar seriamente dicha solicitud.
Aunque solamente fue un compromiso verbal, fue el primero que una autoridad de primer nivel expresa en ese sentido. Más bien, las autoridades federales habían manifestado una total cerrazón a escuchar y responder a los argumentos expresados, en el sentido de rectificar el trazo de dicha vía.
Como dijimos en una nota anterior, los argumentos del SCT para sostener dicha propuesta parecen con poca lógica económica y por el contrario parecían esconder motivos no claros.
Las dos concentraciones de población y turística más grandes se encuentra entre Mérida y Cancún. Esta última ciudad concentra cerca del 50%, de la población y la actividad turística de Quintana Roo. Además que su aeropuerto es uno de los más importantes del país que moviliza 16 millones de pasajeros al año.
Llevar a Punta Venado una de las terminales, sin pasar por Cancún, argumentando su potencial en el mediano y el largo plazo, o la necesidad del transporte de carga y de combustibles a esa zona, más parece esconder algún interés particular, valorizar propiedades, o la intención de subsidiar el transporte de carga sin decirlo claramente.
En vez de plantear subsidiar la carga y los combustibles, si ese fuera el caso, debiera potencializarse la actividad turística que permitirá obtener los recursos para pagar los insumos, la carga y los combustibles que la actividad y el desarrollo demandan. De otra manera se estará actuando a la inversa o de plano se estará buscando privilegiar intereses particulares, sobre los generales.
De todas maneras, en un segundo momento se puede construir el ramal hacia Punta venado y Playa del Carmen e incluso a Tulum, para unir toda la Riviera Maya, con el aeropuerto de Cancún y viceversa cuestión más lógica desde la perspectiva turística y económica.
Construir el ramal entre Mérida y Campeche, terminaría de completar la iniciativa del Tren Transpeninsular. Pero creo que debe proyectarse su continuidad a Tenosique, frontera con Guatemala, a Palenque y de ahí en un nuevo trazo a Villahermosa, Cárdenas y a Coatzacoalcos-Minatitlán.
Es necesario destacar que reconstruir y modernizar, con los cambios requeridos de acuerdo a la nueva dinámica poblacional y económica, del antiguo Ferrocarril del Sureste, debe ser una obra que debe ser retomada y reprogramada.
Rectificar la ruta propuesta por la SCT, para unir Mérida y Cancún, además de responder a una demanda de amplios sectores sociales involucrados en la actividad turística y económica de la región, lo hará más racional técnica y económicamente con lo que se asegura su sustentabilidad en el mediano y largo plazo.
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