jueves, 13 de marzo de 2014

LOS DILEMAS DE LA IZQUIERDA


Por Roger Bartra

A lo largo del siglo pasado se desarrollaron a escala mundial cuatro tipos de izquierda. Las dos formas principales fueron los comunismos y las socialdemocracias. Podemos agregar otros dos tipos de izquierda: los populismos y las ultraizquierdas. 

El comunismo ha prácticamente desaparecido del mapa; en contraste, la socialdemocracia sigue siendo una fuerza importante.

En México la historia de la izquierda es muy diferente. Las dos grandes corrientes han tenido una existencia muy precaria. La tradición comunista fue larga pero débil, y acabó disolviéndose para unirse a corrientes reformistas. 

En cambio, la socialdemocracia es un fenómeno relativamente reciente que ha surgido dentro del PRD. El populismo en México creció en el seno del PRI hasta que se separó a finales de los años ochenta para unirse con otras corrientes en el PRD. Las ultraizquierdas han tenido una presencia marginal hasta que surgió, con espectacularidad, el neozapatismo en Chiapas. Pero han vuelto a la marginalidad.

Hoy en día las dos fuerzas más importantes de la izquierda son el populismo (organizado principalmente en Morena) y la socialdemocracia (alojada en el PRD). Su historia como fuerzas independientes es muy corta y accidentada. Originalmente las dos cohabitaron en el PRD, pero la corriente populista más visible y activa, encabezada por López Obrador, se separó para fundar su propio partido. Sin embargo, por diversas razones, se mantuvieron en el PRD el líder moral e intelectual más importante del populismo, Cuauhtémoc Cárdenas, y algunas fracciones que no encontraron su lugar en Morena.

El PRD está actualmente entrando al proceso de renovación de sus líderes. Sorpresivamente, Cuauhtémoc Cárdenas decidió intentar un retorno a la dirección del partido que fundó, ofreciéndose como una alternativa de unidad que, se supone, podría contrarrestar el daño ocasionado por la escisión de López Obrador. El resultado de este movimiento ha colocado a la corriente socialdemócrata del PRD (Nueva Izquierda) entre dos amenazas: el populismo externo de Morena y el populismo interno de Cárdenas (con sus aliados ocasionales y oportunistas). La presión para forzar a los socialdemócratas a ceder el liderazgo del PRD a la figura más emblemática del populismo ha sido muy fuerte. La alternativa de traspasar el mando a Cárdenas parece atractiva, no sólo por su conocida y encomiable honestidad, sino porque sería un escudo contra las embestidas de López Obrador, cada día más agresivas conforme se da cuenta de la debilidad del partido que acaba de fundar.

Sin embargo, este retorno al populismo inicial puede significar para el PRD un salto hacia atrás muy peligroso. Me parece que, más bien, es el momento de consolidar con audacia un reformismo enérgico. Es también el momento de deslindarse del vetusto populismo y del arcaico nacionalismo revolucionario, dos lastres que la izquierda heredó del PRI. ¿Es posible que una izquierda creativa e inteligente dé un salto hacia adelante? ¿Podrá el PRD dar un viraje para consolidarse como el partido de las reformas y de las nuevas ideas?

Lo más probable es que las elecciones en el PRD sean diferidas unos meses. Ello abrirá un periodo de reflexión que acaso permita la consolidación de lo que llamaría un reformismo radical. Los buenos resultados de las reformas se observarán más claramente, cosa que ya comienza a verse, por ejemplo, en los cambios en los espacios de la televisión y las comunicaciones, con el golpe que han recibido Televisa y Telmex.

Más vale que el PRD intente cambiar de curso, enfrentar decididamente el populismo de caudillos y caciques, romper con la política que alaba al más rancio autoritarismo en Cuba y tolera la represión a estudiantes en Venezuela, es hora de defender con orgullo un reformismo audaz y creativo. Con grandes dificultades el PRD logró un importante avance gracias al Pacto por México y a las reformas que propuso. Pero los lastres internos frenaron el impulso. Lo mismo ocurre en el PAN: los conflictos bloquean allí también a las corrientes reformistas. El PRI se aprovecha del desorden en los partidos de oposición y se beneficia del aura prestigiosa de unas reformas que durante años bloqueó. Es lo que han propiciado los grupos más atrasados y conservadores de la oposición. Han ocasionado, en la izquierda, que el reformismo socialdemócrata se desarrolle con frecuencia de manera vergonzante y tímida.

Reforma 11 03 14

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