miércoles, 7 de mayo de 2014

#DECLARACIÓNMÉXICO ESTABLECE RETOS Y COMPROMISOS DE #IZQUIERDADEMOCRÁTICA




Los acuerdos son la única manera de incidir y transformar a una sociedad plural, de ahí que la izquierda democrática tiene claro que ningún actor o corriente puede reclamarse representante del todo en sus distintas formulaciones: del pueblo, de los ciudadanos o de la sociedad, según establece la "Declaración de México", documento emanado del primer Encuentro Internacional: La Izquierda Democrática, organizado por Sintropía y Demócratas de Izquierda.

Establece también que para la izquierda, el compromiso con la democracia y el pluralismo no es coyuntural ni instrumental, ya que las libertades esenciales y estructuras de cohesión e igualdad social "siguen siendo" su tarea central.

Quienes participaron en el Encuentro coincidieron que la izquierda democrática debe entrar en contacto con sus adversarios, con intereses y pensamientos distintos e incluso contrapuestos, en una estrategia de persuasión, debate, diálogo, acuerdo y de reformar.

Advierten que ésta Declaración –leída por el economista Ricardo Becerra Laguna-, "no es ni quiere ser una mirada de toda la realidad contemporánea y tampoco ofrece un amplio catálogo de cambios".

"Es más bien, un llamado a la izquierda a concentrarse, a abordar los dos problemas centrales de nuestro tiempo: la desigualdad, la pobreza la fractura social y el tipo de democracia que será capaz de elaborar su solución", indicó.

Dividido en diez puntos, el texto deja claro que vivir en democracia implica responsabilidades y compromisos. "Es la posibilidad de acceder al gobierno pero también de perderlo, siempre en contiendas abiertas, incluyentes y equitativas, en un marco de respeto irrestricto a la voluntad de los ciudadanos".

Resalta que frente a unas sociedades complejas, heterogéneas, desiguales "ningún actor o corriente puede reclamarse representante del todo en sus distintas formulaciones: del pueblo, de los ciudadanos o de la sociedad".

"La pluralidad no es una estación intermedia, es el universo real que vamos a vivir de ahora en adelante", abunda el documento final del encuentro, al aclarar que la democracia en América Latina no es un acto de complacencia, sino el reconocimiento de una conquista mayúscula en la que la izquierda jugó un papel absolutamente decisivo.

Por eso, "no hay nada más importante para la civilización actual y para la izquierda global, que la reivindicación simultánea del Estado de Bienestar y de la democracia política".

En el documento se reconoce que si bien está pendiente la otra gran tarea -la de la equidad y la cohesión social-, resalta que sin el avance democrático sería impensable el escenario que vive la izquierda actualmente como son las grandes formaciones nacionales.

Además, "con gobiernos de países enteros o de las ciudades más importantes de la región, Congresos actuantes y deliberantes, poderosos programas de igualdad social y un debate sin cortapisas, como en ningún otro momento de la historia independiente".

A lo largo del texto, los signantes celebraron que por primera vez, la izquierda latinoamericana hace política sin miedo, públicamente, con recursos propios y con posibilidades reales de ampliarse, reproducirse y acceder al poder.

Establecen que si algún sentido tiene la palabra de "izquierda moderna" es precisamente aquella que define y reconoce que ha asimilado y aceptado a vivir, competir y conjugar con los otros, con la pluralidad, tan real y tan legítima como la izquierda misma".

Para la izquierda "esto significa pensar la democracia de ahora en adelante, como el único marco de procedimientos, comportamientos, derechos y valores que permite a una sociedad plural, organizarse, gobernarse y cambiar".

Además, debe quedar claro que el compromiso con la democracia y con el pluralismo no es coyuntural ni instrumental. "Tampoco es una declaratoria hecha para tranquilizar poderes de hecho o electores medrosos, sino un aprendizaje político y cultural al que ya no se puede renunciar".

Más adelante, insisten que la elaboración de las soluciones y del programa de la izquierda democrática no puede imaginarse sino es mediante una difícil y continúa elaboración del interés general, "entrando en contacto con sus adversarios, con intereses y pensamientos distintos e incluso contrapuestos, en una estrategia de persuasión, debate, diálogo, acuerdo y de reformas".

El pluralismo real, ineludible y estructural de las sociedades en América Latina, debería colocar en la agenda prioritaria de la izquierda, los problemas del gobierno, más concretamente, del gobierno en la pluralidad, enfatiza el texto difundido en la clausura del Encuentro, en Acapulco, Guerrero.

También considera que las sociedades modernas y libres no pueden edificarse si no es bajo un piso firme de derechos y sus obligaciones asociadas. "Derechos fundamentales que contribuyen a la paz, a la igualdad, al aseguramiento de la democracia, y sobre todo, a la protección de los más débiles... La izquierda democrática es la izquierda de los derechos fundamentales porque en ellos se expresa el trato que una sociedad le debe a los más débiles", puntualiza la Declaración de México.

El escrito, es resultado de siete días de trabajos que iniciaron el 28 de abril y concluyeron este 4 de mayo y que se efectuaron en el Distrito Federal, así como en las ciudades de Guadalajara (Jalisco), Oaxaca (Oaxaca), Cuernavaca (Morelos), Puebla (Puebla) y Acapulco (Guerrero) en la que se dieron cita dirigentes de la izquierda de América Latina y Europa.

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