Los acuerdos son la única
manera de incidir y transformar a una sociedad plural, de ahí que la izquierda
democrática tiene claro que ningún actor o corriente puede reclamarse
representante del todo en sus distintas formulaciones: del pueblo, de los ciudadanos
o de la sociedad, según establece la "Declaración de México",
documento emanado del primer Encuentro Internacional: La Izquierda Democrática,
organizado por Sintropía y Demócratas de Izquierda.
Establece también que para
la izquierda, el compromiso con la democracia y el pluralismo no es coyuntural
ni instrumental, ya que las libertades esenciales y estructuras de cohesión e
igualdad social "siguen siendo" su tarea central.
Quienes participaron en el
Encuentro coincidieron que la izquierda democrática debe entrar en contacto con
sus adversarios, con intereses y pensamientos distintos e incluso
contrapuestos, en una estrategia de persuasión, debate, diálogo, acuerdo y de
reformar.
Advierten que ésta
Declaración –leída por el economista Ricardo Becerra Laguna-, "no es ni
quiere ser una mirada de toda la realidad contemporánea y tampoco ofrece un
amplio catálogo de cambios".
"Es más bien, un
llamado a la izquierda a concentrarse, a abordar los dos problemas centrales de
nuestro tiempo: la desigualdad, la pobreza la fractura social y el tipo de
democracia que será capaz de elaborar su solución", indicó.
Dividido en diez puntos, el
texto deja claro que vivir en democracia implica responsabilidades y
compromisos. "Es la posibilidad de acceder al gobierno pero también de
perderlo, siempre en contiendas abiertas, incluyentes y equitativas, en un
marco de respeto irrestricto a la voluntad de los ciudadanos".
Resalta que frente a unas
sociedades complejas, heterogéneas, desiguales "ningún actor o corriente
puede reclamarse representante del todo en sus distintas formulaciones: del
pueblo, de los ciudadanos o de la sociedad".
"La pluralidad no es
una estación intermedia, es el universo real que vamos a vivir de ahora en
adelante", abunda el documento final del encuentro, al aclarar que la
democracia en América Latina no es un acto de complacencia, sino el
reconocimiento de una conquista mayúscula en la que la izquierda jugó un papel
absolutamente decisivo.
Por eso, "no hay nada
más importante para la civilización actual y para la izquierda global, que la
reivindicación simultánea del Estado de Bienestar y de la democracia
política".
En el documento se reconoce
que si bien está pendiente la otra gran tarea -la de la equidad y la cohesión
social-, resalta que sin el avance democrático sería impensable el escenario
que vive la izquierda actualmente como son las grandes formaciones nacionales.
Además, "con gobiernos
de países enteros o de las ciudades más importantes de la región, Congresos
actuantes y deliberantes, poderosos programas de igualdad social y un debate
sin cortapisas, como en ningún otro momento de la historia independiente".
A lo largo del texto, los
signantes celebraron que por primera vez, la izquierda latinoamericana hace
política sin miedo, públicamente, con recursos propios y con posibilidades
reales de ampliarse, reproducirse y acceder al poder.
Establecen que si algún
sentido tiene la palabra de "izquierda moderna" es precisamente
aquella que define y reconoce que ha asimilado y aceptado a vivir, competir y
conjugar con los otros, con la pluralidad, tan real y tan legítima como la
izquierda misma".
Para la izquierda "esto
significa pensar la democracia de ahora en adelante, como el único marco de
procedimientos, comportamientos, derechos y valores que permite a una sociedad
plural, organizarse, gobernarse y cambiar".
Además, debe quedar claro
que el compromiso con la democracia y con el pluralismo no es coyuntural ni
instrumental. "Tampoco es una declaratoria hecha para tranquilizar poderes
de hecho o electores medrosos, sino un aprendizaje político y cultural al que
ya no se puede renunciar".
Más adelante, insisten que
la elaboración de las soluciones y del programa de la izquierda democrática no
puede imaginarse sino es mediante una difícil y continúa elaboración del
interés general, "entrando en contacto con sus adversarios, con intereses
y pensamientos distintos e incluso contrapuestos, en una estrategia de
persuasión, debate, diálogo, acuerdo y de reformas".
El pluralismo real,
ineludible y estructural de las sociedades en América Latina, debería colocar
en la agenda prioritaria de la izquierda, los problemas del gobierno, más
concretamente, del gobierno en la pluralidad, enfatiza el texto difundido en la
clausura del Encuentro, en Acapulco, Guerrero.
También considera que las
sociedades modernas y libres no pueden edificarse si no es bajo un piso firme
de derechos y sus obligaciones asociadas. "Derechos fundamentales que
contribuyen a la paz, a la igualdad, al aseguramiento de la democracia, y sobre
todo, a la protección de los más débiles... La izquierda democrática es la
izquierda de los derechos fundamentales porque en ellos se expresa el trato que
una sociedad le debe a los más débiles", puntualiza la Declaración de
México.
El escrito, es resultado de
siete días de trabajos que iniciaron el 28 de abril y concluyeron este 4 de
mayo y que se efectuaron en el Distrito Federal, así como en las ciudades de
Guadalajara (Jalisco), Oaxaca (Oaxaca), Cuernavaca (Morelos), Puebla (Puebla) y
Acapulco (Guerrero) en la que se dieron cita dirigentes de la izquierda de
América Latina y Europa.
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